Tulum: Edición No. 31 (Febrero, 2008)
Domingo Febrero 17th 2008, 21:03
Archivado en: polìtica y economìa

Tulum: Repensando  la  Realidad  Social  Latinoamericana

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Revista de Anàlisis de Fondo

RAF-TULUM

Ediciòn No. 31

Febrero, 2008

 

Contenido

 

1. Presentación de la édición No. 31

2. Homenaje a Huberto Estrada Soberanis  y a Franz Galich (parte II):

“GLOBALIZACIÓN, LOS RETOS DE LA CULTURA Y LA LITERATURA: MANIFIESTO INTELECTUAL DE ALTERNATIVAS; HOMENAJE A FRANZ GALICH”

(Por Huberto Estrada S.). 

3. “LA ESCUELA DE FRANKFURT”

Por: Julio de León

4. INVITACIÒN  A   ECO-FESTIVAL  “PURA VIDA  ATITLÀN”.

5. II  RONDA  DE  NEGOCIACIONES: UE-CENTROAMÈRICA: PROGRAMA DE ACTIVIDADES

(Informaciòn del Centro Para la Paz y la Acciòn para la Transformaciòn de Conflictos -PAZci-)

 

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1. Presentación de la Edición No. 31

Tal y como lo habíamos anunciado el mes anterior, en la presente edición continuamos con la  segunda parte de este sencillo pero significativo homenaje a nuestro amigo Huberto Estrada Soberanis, quien falleciera el 15 de diciembre recién pasado en la ciudad de Guatemala. 

Además, estamos en el mes de febrero, fecha en la cual conmemoramos también el primer aniversario de la muerte de Franz Galich, otro gran intelectual centroamericano de mucha valía e igualmente cercano a Huberto.  Ambos murieron con apenas 10 meses de diferencia, y para màs extrañeza, con una marcada vitalidad y juventud.

En virtud de ello, es que decidimos ahora seleccionar el ensayo “Globalización, los retos de la cultura y la literatura: manifiesto intelectual de alternativas“, material que precisamente Huberto escribiera y presentara públicamente en homenaje a Franz  en el mes de abril del año pasado (2007), en ocasión de celebrarse el XV Congreso de literatura centroamericana, en la Antigua Guatemala. 

En otras palabras, hacemos este homenaje a Huberto a través del homenaje que a su vez él realizara ha menos de 3 meses del fallecimiento de su gran amigo y hermano, y a tan sòlo 8 meses  de distancia de su propio fallecimiento.

El otro material aquí presentado (punto número 3), corresponde al ensayo intitulado “La escuela de Franfurt“, elaborado por Julio de León, especialmente para la revista Tulum.

Este material constituye un primer esfuerzo o acercamiento encaminado a profundizar sobre èsta importante (e influyente  en su momento), corriente teórica-científica y filosòfica  que entre otras cosas, se orientó a la reconceptualización de la filosofía social desde la perspectiva común del materialismo histórico de raigambre marxista, en un díficil contexto histórico del período entre guerras (años 20s, 30s y 40s), la “Gran Depresiòn”, el ascenso del nacionalsocialismo y de Hitler, y la profundización de la expansiòn acumulativa e industrialista del capitalismo postliberal en los países del Norte (particularmente Europa Occidental y los Estados Unidos).

Respecto al trabajo de los brillantes pensadores de la “Escuela de Franfurt” me gustarìa decir un par de cosas.  La primera se relaciona con las limitaciones que esta corriente encontrò en la periferia del capitalismo (Africa y Amèrica Latina en especial), y la segunda con respecto a la vigencia de sus principales postulados.

En cuanto a las principales limitaciones que èsta corriente de pensamiento encontrò en la periferia capitalista, ellas tuvieron que ver bastante con la forma de asimilaciòn y con problemas relativos a su difusiòn.

Muchos de los trabajos relevantes de los autores adscritos a esta escuela fueron asimilados de forma muy fragmentaria y descontextualizada en la periferia capitalista.

Hubo en realidad muy poca comprensiòn del contenido y el sentido global del trabajo sistemàtico de estos autores, y muchas de sus obras se han leìdo sin conocer el bagaje teòrico-filosòfico que lo sustentaba, y por otra parte, sin conocer el contexto polìtico, econòmico, històrico y social en el que les tocò actuar y desenvolverse  a  los autores de esta escuela.  

Sobre la relativamente reducida difusiòn  que tuvieron en la periferia capitalista las principales obras de los miembros de esta escuela, esto tiene que ver con problemas estructurales de los paìses latinoamericanos y africanos, donde tradicionalmente  la intelectualidad se ve reducida a pequeñas èlites compuestas por elementos de la pequeña burguesìa y de  estamentos medios, asunto que impidiò  una mayor divulgaciòn de las ideas centrales de estos autores entre sectores sociales màs amplìos (sùmese a este problema, la asimilaciòn “eurocèntrica” que muchìsmos intelectales latinoamericanos y africanos han padecido de manera crònica).

Respecto a la vigencia actual de las ideas cardinales de la Escuela de Frannfurt, mi posiciòn personal es que vale la pena un acercamiento, lectura (o relectura) de muchas de sus obras, entre otras cosas, por haber sido esta corriente de pensamiento una especie de “profeta” respecto a la actual fase de expansiòn exacerbada del capitalismo global y sus consecuencias nefastas para el destino de la humanidad.

En este sentido, desde los años 20 y 30 del siglo XX muchos de sus autores dieron un “campanazo de alerta” respecto a la necesidad de analizar con sentido crìtico y de asumir con profunda desconfianza, el tan alabado mito del progreso y del desarrollo, y  de la fe ciega en su hermana gemela, la tecnologìa.

Fue precisamente respecto al papel alienante del avance tecnològico dentro de la lògica de la acumulaciòn capitalista, sobre  el que buena parte de los miembros de la escuela de Frankfurt enfilaron sus baterìas.

Ellos nos recordaban con suma claridad que si bien era cierto que la tecnologìa nos habìa sacado de las cavernas, tambièn era muy cierto que nos podìa devolver hacia ellas (nos ha llevado de la honda hacia la bomba atòmica…nos recordaba uno de ellos).

Como se ha dicho con total certeza, los pensadores de esta corriente filosòfica constataron el fracaso de la razòn humana y de la ciencia en particular para liberar el corazòn del ser humano de las tinieblas y de la maldad.

Asì como tambièn  denunciaron con gran lucidez la transformaciòn de la razòn moderna en razòn instrumental (el humanismo de la “Ilustraciòn” convertido en religiòn del consumismo y de voluntad de poder), y se mostraron radicalmente escèpticos y pesimistas respecto al futuro… ese futuro que los pensadores de la primera  generaciòn de èsta escuela  previeron hace màs de 60 años y que hoy es presente cotidiano para todos nosotros. 

Finalmente, debo decir que este primer esfuerzo de acopio, anàlisis, de sìntesis y de contextualizaciòn (algo que sòlamente una persona dotada de cierto bagaje intelectual y erudicciòn como Julio puede conseguir con decencia mìnima), es  sòlamente una tarea inicial, y forma parte de un proyecto màs ambicioso que puntualmente iremos compartiendo con ustedes en la media de su avance concreto.

Para este ensayo en particular agradecemos la especial colaboración brindada por Gener Godinez en lo referente a la redacción del texto, así como al personal de la Bibiloteca Nacional de Guatemala  por su infinita paciencia y colaboración para con nuestro amigo Julio.

Los dejamos pues ante esta edición de lujo (sin comillas y sin vanidades falsas), enriquecida no sólo por las temáticas en sí mismas, sino por la calidad humana de las personas a  quienes damos homenaje en este número especial.

Sergio Barrios Escalante/Editor

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2. Homenaje a Huberto Estrada Soberanis y a Franz Galich (Parte II):

DECIMO QUINTO CONGRESO DE LITERATURA CENTROAMERICANA-CILCA- XV 

GUATEMALA, ABRIL 2007 

GLOBALIZACION, LOS RETOS   DE
LA  CULTURA  Y  LA   LITERATURA: MANIFIESTO INTELECTUAL DE CONSTRUCCION DE ALTERNATIVAS,  HOMENAJE A FRANZ GALICH

Si en algo hay plena coincidencia en los escritores y artistas centroamericanos y de otras regiones es que se podía contar con el escritor y profesor Franz Galich para construir espacios para el desarrollo cultural de la región, tanto por su obra, experiencia, vocación, como por su voluntad política.

Galich se inscribe en el ciclo literario de los 1970-2000 que para los escritores centroamericanos corresponde al  momento histórico de las luchas de liberación nacional y revolucionarias,  y por otro lado, al estadio de consolidación económica del modelo capitalista expresado en el poder del capital transnacional y la transformación cualitativa de instituciones supranacionales como Naciones Unidas.

Texto completo:

Homenaje a Franz Galich_por Huberto Estrada S.

 

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3. “LA  ESCUELA  DE  FRANKFURT”: Perfil històrico, socio-filosòfico y polìtico de sus principales exponentes.

 

ESCUELA DE FRANKFURT

INSTITUT  FUR  SOZIALFORSCHUNG

(INSTITUTO DE INVESTIGACION SOCIAL) 

Por: Julio de León (*) 

Contexto histórico de la época de entreguerras en Alemania. 

Los efectos de la derrota de la Primera Guerra mundial se apreciaron desde el punto de vista político y social, de inmediato, apenas firmado el armisticio: a la proclamación de la República el 9 de noviembre  en Munich, presidida  por el dirigente del S.P.D. Friedrich Ebert, sucedió la puesta en marcha de un proceso  revolucionario, el movimiento espartaquista (dirigido  por Karl  Liebknethc y Rosa Luxenburgo), que llegó a proclamar la república socialista en algunas ciudades en las que se constituyeron, a semejanza de los soviets en Rusia en 1917, consejos de soldados y obreros para apuntalar el proceso revolucionario.

De esta forma, la revolución social en Alemania  se convirtió en una amenaza para el nuevo orden  político e incluso para la unidad nacional: Los socialistas, sectores burgueses, el Sentrum (“centro católico) y la burocracia estatal organizaron y desarrollaron  la represión (dirigida por Noske) contra los espartaquistas en enero de 1919, entendiéndola como la más rápida solución para la estabilidad de la nueva república. 

Las primeras elecciones legislativas, cuyos diputados debían elaborar la constitución, supusieron el triunfo del SPP (37% de los votos), frente al Zetrum (19%) y el partido Demócrata (18.6 %), precisamente los grupos que gobernarán la nueva república en sucesivos  gabinetes  de coalición hasta la llegada de Hitler al poder. 

La constitución de Weimar, democrática  y republicana federal, contemplaba la existencia  -elegidos por el sufragio universal-  del legislativo (Reichstag) y del presidente de la república, al que se dotaba de unos poderes extraordinarios.  Así mismo, subsistía la estructura federal del Estado con parlamentos y gobiernos autónomos. 

A pesar de las sucesivas mayorías  de coalición de Weimar en los siete procesos electorales hasta 1932, la inestabilidad política fue un hecho debido, fundamentalmente, al deseo del nacionalismo de revisar las cláusulas de los acuerdos de Versalles, muy gravosos para Alemania, y que crearon las condiciones  para sucesivos intentos  de desestabilización política: Putsch de Kapp en marzo de 1920, o él mas grave de Hitler y Lundenforf en Munich en 1923 como respuesta  a la ocupación  francesa del Ruhr. 

La recuperación económica, visible desde 1925, permitió una cierta consolidación del régimen (saneamiento financiero, ayuda estadounidense, ordenación nacional del pago de las reparaciones de guerra, Plan Dawes), que después de los acuerdos de Locarno, también logro mejorar la posición internacional  alemana. 

Por el contrario, el impacto de la crisis de 1929 abrió una última fase en la trayectoria histórica de la República de Weimar que condujo directamente al triunfo del nacionalsocialismo: el cierre de los mercados financieros, la caída de las exportaciones, la paralización de la actividad industrial, el caos monetario y el aumento contínuo  del paro, terminaron determinando  claramente el funcionamiento  político de la república. 

El ascenso electoral del KPD (partido comunista alemán) y del NSDAP (partido nacional socialista) fue notorio.  Los sucesivos gobiernos  de Bruning, Von Papen  y Von Scheleicher condujeron  a la entrega del poder de parte de Hindenburg a Adolfo Hitler, a pesar  del resultado  de las elecciones presidenciales (Hindenburg, 20 millones de votos, frente  a 13.4 de Hitler), que desde ese momento contó con el apoyo decidido de la gran burguesía alemana, para quien  el NSDAP era el único partido que podía garantizar al estabilidad política y la paz social. 

Desde que en mayo de 1933 el Reichstag concedió poderes extraordinarios al “Fuhrer”, se inicio la rápida evolución  hacia un sistema político  de corte totalitario, antidemocrático y conservador. 

Las características  más notorias del nuevo régimen  eran  el sistema de partido único (NSDAP) y la disolución o ilegalización de los restantes, la centralización  y uniformización estatal, que acabo con la autonomía de los parlamentarios federales; la depuración ideológica de la justicia, administración y enseñanza, en lo que jugaron un papel de primer orden la “SS” (Schutz-Stafel) o policía militarizada del partido nazi y la policía estatal (Gestapo), y el control del movimiento obrero con la creación del sindicato único, el frente de trabajo, de corte corporativo. 

Finalmente, hay que destacar especialmente el importante sistema propagandístico ideado para potenciar la adhesión popular a Hitler y difundir las tesis ideológicas del nacionalsocialismo: antisemitismo, antimarxismo y nacionalismo expansionista, que debían culminar con la creación  de un gran Estado  alemán unificado. 

En definitiva, se trataba de un conjunto de principios, en alguna medida conectados con ciertas dimensiones de la cultura alemana (Fichte, Nietzche, Spengler), que la Alemania nazi utilizo para movilizar la sociedad alemana contra el mito de la “revolución judía y bolchevique”. 

En el aspecto económico, la política del tercer Reich se puede concretar en la planificación, el intervencionismo y el intento de lograr la autosuficiencia. 

Determinados analistas se han enfrentado  a un problema de primer orden al plantear la conexión entre gran capitalismo y ascenso al poder del  NSDPP, cuando paradójicamente, en los principios doctrinarios del partido se defendía un programa anticapitalista; no obstante, los efectos económicos de 1929, en la medida que generaron importantes niveles de agitación social y el ascenso político de la izquierda radical, crearon las condiciones para que se produjera el pacto, en 1934, entre jefes militares, grandes industriales y jerarcas del nacionalsocialismo que, tras la “noche de los cuchillos largos”, (eliminación, por las ss, de lideres  nazis con tendencia “izquierdistas” y enemigos de Hitler, el 30 de junio de 1934), no tuvieron  ningún  problema en cambiar el sentido del programa económico y social del NSDAP. 

La toma de una serie de medidas (prohibición de salida de capitales, control de los cambios, apoyo hacendístico a determinados sectores privados, políticas de obras públicas e infraestructura), así  como la fijación  de objetivos encuadrados en planes cuatrienales  -de  desarrollo económico (1933-1936) y de producción industrial pesada (1936-1939)- , obtuvieron un éxito espectacular. 

Sin embargo, los costes sociales de este programa de desarrollo económico  fueron  muy notorios. Eliminada la libertad sindical, el movimiento obrero quedo organizado  corporativamente –intentando amortiguar así el enfrentamiento de clases-  y sometido a un control estatal muy estrecho (unificación salarial, prohibición de huelgas y derechos sindicales).  

Este encorsetamiento corporativo que afecto a la población industrial y rural, funcionarios, unido al enorme esfuerzo propagandístico que apelaba continuamente al patriotismo y a la creación de la gran Alemania, produjo un importante  nivel  de movilización  popular , de autentica movilización  de masas, que se expresó en un explícito apoyo al tercer Reich. 

OBJETIVOS DE LA TEORIA CRITICA. 

La teoría critica ocupa un lugar destacado entre los muchos intentos emprendidos en el período de entreguerras para desarrollar el marxismo de forma productiva.

La utilización sistemática de todas las disciplinas de investigación de la ciencia social en el desarrollo de una teoría materialista  de la sociedad era la finalidad  principal  de la teoría crítica; de este modo, esperaba ocupar el prolongado purismo teórico del materialismo histórico y posibilitar  una fusión fecunda entre la ciencia social académica y la teoría marxista.   

Esta concepción de sus objetivos metodológicos encontró  su representante más capaz en Max Horkheimer, quien inicialmente  era bastante  “positivista” para poder reconocer el valor  de las ciencias especiales; y en él alcanzo  su madurez el programa de ampliar interdisciplinariamente el marxismo. 

En el Frankfurt de los años veinte habían surgido diversos foros para la vida cultural mantenidos por una burguesía acaudalada y de mentalidad abierta: una universidad recién fundada, un periódico liberal, una emisora de radio que acogía con agrado la experimentación y, finalmente, -Das freiejudische Lehrhaus-  (El centro libre de instrucciones judío); en conjunto, una vida cultural que produjo una excepcional concentración  de energía intelectual. 

Con el Instituto de Investigaciones Social la misma ciudad había  conseguido  un centro de investigaciones que tenía los medios financieros  y organizativos suficientes para apoyar proyectos de ciencia social. 

En este instituto fundado en 1924 a instancias de Felix Weil y adscrito a la universidad, se llevaron a cabo durante los primeros años investigaciones sobre la historia del socialismo.  Así cuando en 1930 Marx Horkheimer fue designado para suceder a Grunberg en la dirección del instituto, en él se acogió receptivamente la propuesta de proveer los medios  y dar las facilidades necesarias para cubrir los aspectos organizativos de este programa de teoría interdisciplinar de la sociedad.   

Horkheimer aprovechó la ocasión de su discurso inaugural para presentar  por primera vez en público  el programa de una teoría crítica de la sociedad. 

En la revista Zeitschift Fur Sozialforrschun- “Revista de Investigación Social”-, quien se fundó  en 1932, y que desde entonces constituyó el órgano intelectual  de la labor del instituto, Horkheimer y Herber Marcuse intentaron elaborar  este enfoque  durante los años siguientes. 

La situación contemporánea de las ciencias humanas constituía la cuestión de fondo de los artículos programaticos en los que fue adquiriendo  gradualmente su forma metodológica el proyecto de la teoría crítica.  

Horkheimer consideraba que la situación intelectual en la que se encontraban los esfuerzos por desarrollar una teoría de la sociedad se caracterizaba por una divergencia entre la investigación empírica y el pensamiento filosófico, divergencia que tenía consecuencias fundamentales.   

Para él, la filosofía de la historia hegeliana representaba la ultima tradición  teórica en la que ambas vertientes del conocimiento se fundieron en un único modo de reflexión en el que el análisis empírico de la realidad coincidía  con la concepción  histórica filosófica  de la razón. 

En el curso del siglo XIX, sin embargo, se disolvieron las premisas idealistas en que se basaba esta filosofía de la historia, así como él vínculo de unión que hasta aquel momento había mantenido unidas la investigación empírica y la reflexión filosófica.  Como consecuencia de esto, las dos vertientes de la filosofía de la historia (encarnadas en el neopositivismo y en la metafísica contemporánea) se vieron enfrentados sin mediación. 

En el positivismo, el conocimiento empírico de la realidad se reducía a una mera búsqueda de hechos, debido  a que tal conocimiento  carece de toda autoconfirmación  filosófica; en la metafísica contemporánea de los proyectos filosóficos de Max Scheler y Nicolai Hartman, la reflexión de la razón sé atrofia  hasta quedar convertida  en mera especulación  sobre la esencia, dado que tal reflexión  es independiente de cualquier referencia teórica a la realidad histórica-empírica. 

La fundamentación de una teoría crítica de la sociedad suponía en primer tèrmino la superación de esa fisura historica-intelectual entre la investigación empírica y la filosofía. 

En el aspecto epistemológico, los artículos de Horkheimer y Marcuse se orientaron a una crítica sistemática del positivismo; en el aspecto metodológico apuntaban  a un concepto de investigación interdisciplinar. 

La epistemología materialista del joven Marx fue la clave para la crítica al positivismo del instituto. Horkeimer tomó este enfoque que en los escritos del joven Marx solo estaba insinuado, de Lukacs; Marcuse por su parte lo tomó de Heidegger. 

Horkheimer remonta hasta Descartes las raíces de esa conciencia positivista que permite que las ciencias aparezcan como una empresa pura, enteramente independiente de los intereses prácticos. 

El nombre que Horkheimer da a esta tradición cientificista presente en toda modernidad es el de “teoría tradicional” a esta, él y Marcuse oponían la “teoría crítica”, entendida como teoría  siempre consciente tanto  del contexto social del que surge como de su contexto de aplicación práctica. 

Una teoría crítica de la sociedad tiene que emplear todo el espectro de disciplinas de la ciencia social para poder investigar adecuadamente el conflicto presente entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. 

Horkheimer bosquejó el modelo general de relación metodológico entre filosofía de la historia y la investigación interdisciplinar.  Este modelo establece un ajuste “dialéctico” de ambas, constituido  de manera que la “filosofía”, como intención teórica centrada en lo universal, en lo “esencial” está en situación de contribuir con impulsos inspiradores a las disciplinas especializadas y, al mismo tiempo, esta lo bastante abierta al mundo para ser influida y transformada ella misma por el avance de los estudios concretos. 

Fue también Adorno quien dio formal contenido de este esbozo metódico de la teoría crítica de la sociedad, determinando así el programa de investigación del instituto durante los años treinta. 

Horkheimer asignó a la teoría crítica en su primera fase: a) el análisis económico de la fasepostliberal del capitalismo. b) la investigación psico-sociologica de la integración social de los individuos, y c) el análisis teorico-cultural de la cultura de masas. 

Con la llegada de Fromm, el instituto ganó un defensor crucial de aquel movimiento intelectual de la República de Weimar que trataba de integrar el materialismo histórico y el psicoanálisis. 

En sus primeros escritos, Fromm, que practicaba el psicoanálisis desde 1926 y que estaban estrechamente relacionado con Das treiejudosche Lehrhaus, se encontraba bajo la total influencia de la izquierda freudiana. 

Como Siegfried Bernfeld o Wilhelm Reich, partía del supuesto de que la integración de los individuos en el sistema de dominación capitalista se producía por medio de la formación social de su carácter psicosexual. 

Fromm aplicó a las investigaciones que llevó a cabo en el instituto este modelo explicativo general, en el que se combinaban las ideas psicoanalíticas con las de la sociología marxista. 

Fue una vez más Horkheimer quien formuló  de forma general las reflexiones de Fromm, dispersas y con frecuencia especulativas, la teoría de la “personalidad autoritaria”; que combinaba las investigaciones psico-sociológicas del instituto, pronto fue adoptada por todos los miembros del “circulo interior” del instituto. 

En aquella época, las obras filosóficas de todos estos autores tenían una cosa en común: a pesar de que su pensamiento, en conjunto, estaba radicalmente orientado a la renovación  de la filosofía social, los supuestos básicos de la filosofía  de la historia que aplicaban a este proyecto estaban, sin embargo, profundamente arraigados en la tradición marxista.   

Incluso en los momentos en que intentan liberarse de este residuo dogmático tratan de hacerlo desde la perspectiva de la filosofía marxista de la historia que no abandonaron nunca.  

Una consecuencia de esto, como puede verse en la “Dialéctica de la llustración” (“Dialectic of enlightenment”), fue la negación del proceso de civilización que no se expresa en el incremento de las fuerzas de producción, sino en la ampliación de las libertades jurídicas y el ámbito de acción individual. 

Con la “Dialéctica de la llustración” la teoría crítica volvía a la esfera de una teoría filosóficamente autosuficiente de la cual, al principio, había pretendido liberarse mediante el avance metodológico hacia la investigación  social interdisciplinaria.  A partir de entonces, y hasta el periodo de postguerra, volvió a producirse una escisión sistemáticamente insalvable entre la labor filosófica y cientifico-social del instituto. 

Esta escisión fue ahondada por las investigaciones filosóficas a través de las que Adorno y Horkheimer continuaron su colaboración aunque por vías separadas, en la “Dialéctica negativa” y el “Eclipse de la razón”. 

Las obras teóricas de quienes tuvieron una relación más breve, indirecta o, en todo caso, menos estrecha con el mismo palidecen ante la preeminencia que los escritos de Horkheimer, Adorno y Marcuse alcanzaron en la imagen pública de la teoría crítica. 

Entre los autores que colaboraron con el instituto desde una posición marginal se encuentran a Walter Benjamin y, Erich Fromm.  Benjamín un pensador independiente, como pocos en nuestro siglo, obtuvo hasta su suicidio en 1940 encargos ocasionales del instituto para investigar cuestiones relacionadas con la teoría de la literatura y de la cultura. 

Fromm, que al principio tuvo sin duda una estrecha relación con Horkheimer y estuvo totalmente comprometido  con el instituto, durante su exilio en New York tomó un nuevo rumbo en la interpretación  del psicoanálisis, lo que motivó su ruptura con el instituto en 1939. 

Benjamin  no estaba interesado  tanto en la investigación  sociológica de la sociedad como en un diagnóstico de la época desde el punto de vista de una filosofía de la historia. 

La fuerza que impulsaba esta filosofía de la historia era la idea de la redención de la humanidad de la culpa de la represión y dominación social; sus ideas básicas están tomadas de la tradición del mesianismo judío, y el materialismo histórico configura su concepción socio-teorica. El interés por el arte como fuente de conocimiento teórico le vinculo con Adorno desde el principio. 

Benjamín entró en conflicto con la dirección del instituto por el problema de los efectos sociales y culturales de los nuevos medios masivos de la cultura moderna. 

Los medios técnicos del cine, la radio y la fotografía  destruyen la barrera aural que rodea al producto artístico y lo exponen a la observación inmediata del público; la forma contemplativa del goce artístico solitario queda suprimida por los métodos públicos de experimentación colectiva del arte. 

Como teórico de la cultura, el interés fundamental de Benjamin se refería a los cambios que el proceso de modernización capitalista ocasiona en las estructuras de interacción social, en las formas narrativas del intercambio de experiencias y en las condiciones espaciales de la comunicación, pues estos cambios determinan las condiciones sociales en que el pasado entra a formar parte de la “fantasía imaginal” de las masas y adquiere significado inmediato en ella. 

Para Benjamín las condiciones socioeconómicas de una sociedad, las formas de producción y de intercambio de mercancías solo representan el material que desencadena las “fantasías imagínales” de los grupos sociales.  Para èl es evidente que lo que determina la capacidad de integración de la sociedad es la lucha cultural de las clases sociales. 

Esto, finalmente, dio lugar a que Benjamin alcanzara una valoración del arte de masas moderno diferente a
la de Adorno: como Benjamin, a diferencia de Adorno, aún cree que los grupos oprimidos tienen la capacidad de percibir creativamente, podía esperar que el arte de masas desatara potencialidades insospechadas de la imaginación colectiva, y condujera así a una politización de lo estético.
 

En el pensamiento  de Erich Fromm, las concepciones teorico-comunicativas se desarrollaron en el ámbito microsocial lógico, no en el dominio macrosociológico en su caso, la superación del horizonte de pensamiento funcionalista dentro del cual se movió Fromm cuando inicio su colaboración con el instituto, se alcanzó a través de una reinterpretación del psicoanálisis. 

La inspiración para esta reinterpretación del psicoanálisis, la obtuvo durante su exilio en los Estados Unidos, exilio que le impuso el nazismo en 1934. 

En los Estados Unidos colaboró en un primer momento con el instituto que se había trasladado  a New York, y allí entro también  en contacto con los escritos de autores que se ocupaban de una revisión  interaccionista de los supuestos básicos del psicoanálisis. 

Fromm adoptó  de buen grado y con rapidez  las sugerencias de este grupo intelectual centrado en torno a Karen Horney y Harry Stack Sullivan, respecto a la revisión de su teoría de la psicología social. 

Los resultados de estas revisiones se publicaron en 1941 en su libro “El miedo a la libertad”, en la que se investiga la formación de la personalidad burguesa dentro del marco de una concepción del psicoanálisis sometida a una transformación fundamental.  El núcleo de esta nueva concepción lo constituye una revisión de la teoría psicoanalítica de los instintos. 

Fromm sustituye por el supuesto de la adaptabilidad de la naturaleza humana la hipótesis freudiana de una rígida estructura instintiva centrada en la libido; a los impulsos instintivos que constituyen las necesidades humanas añade, además del “instinto de auto-conservación”, “instintos sociales”.   

Estos dos instintos básicos constituyen un potencial instintivo que, como sustrato natural forma parte de todo proceso de socialización; la configuración de la naturaleza interna en rasgos de personalidad históricamente únicos tiene lugar en el contexto de la interacción social. 

En el instituto fueron sobre todo Adorno y Marcuse quienes reaccionaron frente al nuevo enfoque teórico de Fromm, consideraron  el abandono de la teoría freudiana de la libido como la característica común y el núcleo sedicioso del revisionismo neoanálitico; vieron aquí una acomodación  teórica  del psicoanálisis a los objetivos de una terapia conformista. 

Frente a esta tendencia defendieron el contenido ortodoxo de la teoría  freudiana de los instintos; si bien Adorno se refirió  fundamentalmente al dualismo freudiano  de los instintos  sexuales y los instintos  de muerte; Marcuse asimiló el potencial estético revolucionario de la teoría de la libido a su interpretación del psicoanálisis. 

Cuando el instituto de investigación social volvió a establecerse en Frankfurt  en 1950, reinició su actividad investigadora sin ninguna referencia directa a la autocomprensión socio-filosofica de los años treinta y cuarenta. 

Ya no existía una conexión interna entre los estudios empíricos que se llevaron a cabo en el instituto y la investigación filosófica  y crítico-cultural conque Horkhheimer, Adorno y Marcuse  que permaneció en los Estados Unidos, siguieron desarrollando sus temas originales. 

La teoría critica, en tanto que escuela unitaria y filosóficamente integrada, quedó disuelta a partir de aquel momento.  A pesar de las diferencias de objetivos, de estos tres autores siguieron compartiendo una filosofía de la historia: una filosofía de la historia en la que el desarrollo histórico se interpreta como proceso de racionalización técnica que alcanza su “plenitud” en el sistema cerrado de dominación de la sociedad contemporánea. 

Por último mencionamos a Jurgen Habermas, que aunque procedía del Instituto de Investigación social, -fue ayudante de Adorno- sus orígenes y orientación teórica tenían al principio muy poco en común con la tradición filosófica de la teoría crítica.

En su desarrollo científico influyeron  corrientes teóricas tales como la antropología filosófica, la hermenéutica, el pragmatismo y el análisis del lenguaje; corrientes que siempre fueron ajenas a la generación anterior, centrada en torno a Adorno y Horkheimer, autores hostiles a estas tradiciones. 

Sin embargo de las obras de Habermas ha ido surgiendo una teoría tan claramente inspirada por los objetivos originales de la teoría crítica que en la actualidad puede considerarse el único enfoque nuevo de importancia dentro de esta tradición; las inclinaciones antifuncionalistas que se perciben en el pensamiento de los miembros marginales del instituto han alcanzado autoconciencia teórica en esta teoría, convirtiéndose así en el marco de referencia de una concepción diferente de la sociedad. 

La idea de la intersubjetividad lingüística de la acción social constituye el fundamento de esta concepción. Habermas alcanza la premisa fundamental de su teoría mediante un estudio de la filosofía hermenéutica y el análisis del lenguaje de Wittgenstein, de ambos aprende que los sujetos están ab infinito unidos entre sí por medio del entendimiento lingüístico –sprachliche verstandingung-. 

La forma de vida de los seres humanos se distingue por una intersubjetividad fundamentada en las estructuras lingüísticas; por consiguiente, la consecución de un entendimiento lingüístico entre sujetos constituye un requisito fundamental, él más fundamental incluso, para la reproducción de la vida social. 

La comunicación lingüística es el medio que les permite a los individuos garantizar la reciprocidad necesaria para que la sociedad resuelva los problemas de reproducción material. 

Sin embargo, la filosofía de la historia que la teoría crítica empleaba como sistema de referencia teórica abstrae esta dimensión de la interacción social; por tal razón, la teoría crítica cayó en la ilusión de un funcionalismo marxista en el que todos los fenómenos sociales se consideran desde la perspectiva de la función que cumplen en el procesamiento humano de la naturaleza. 

Aunque estos proyectos teóricos se adentran en las áreas científicas más diversas, todos ellos persiguen el mismo objetivo: la fundamentación teórico –comunicativa de una teoría crítica de la sociedad. 

Apoyándose en ellos, Habermas trata de demostrar que la racionalidad de la acción comunicativa es un presupuesto tan fundamental del desarrollo social que las tendencias hacia una reificación instrumental diagnosticadas por Adorno y Horkheimer pueden criticarse  como formas de racionalidad  social unilaterales, esto es, organizadas exclusivamente de forma racional-final. 

En su teoría de la acción comunicativa, publicada por Habermas en dos vólumenes en 1981, este programa adopta por primera vez una forma sistemática. 

Los resultados de diferentes trabajos de investigación  son reunidos aquí  para formar una sola teoría  en la que se reconstruye la racionalidad de la acción comunicativa en el marco de una teoría de los actos de habla; dicha teoría se desarrolla ulteriormente en la sesión sobre  la historia de la teoría social desde Weber a Parsons, para asentar los fundamentos de una teoría de la sociedad, y finalmente, se convierte en el punto de referencia para un diagnostico crítico del mundo contemporáneo. 

Bibliografía:(en español) 

Adorno, T.W.Teoría  estética, taurus, 1980

Dialéctica negativa, taurus 1986 

Benjamin, W

Lluminaciones, taurus 1983 

Fromm,E.El miedo a la libertad, paidos 1921

Etica y psicoanálisis, F.C.E 1978

La crisis del psicoanálisis, paidos 

Habermas, J

Ciencia y técnica como “ideología”, tecnos 1984

Conocimiento e interés, taurus 1982

Teoría de la acción comunicativa, taurus 1981 

Perfiles filosoficos-politicos, taurus, 1986

El discurso filosofico de la modernidad, taurus 1989. 

Horkheimer, MTeoría crítica, Barral Editores, 1973

Sociedad en transición: estudios de filosofía social, taurus, 1976 

Marcuse, H

Eros y civilización, Ariel

El hombre unidimencional, ariel 1981 

Wellmer, A.,

Teoría  crítica de la sociedad y positivismo, Ariel 1979.       

(*) Nota del Editor:

Julio de León es un intelectual guatemalteco auto-didàcta (Humanista como él prefiere ser llamado), a quien agradecemos sinceramente su colaboración especial para la producción de este artículo.  

En la actualidad prepara nuevos materiales sobre éste y otros temas relacionados, a los cuales también dará atención (al igual que lo hiciera años atràs en la Ciudad de Mèxico), por medio de conferencias y charlas que impartirá a pequeños grupos de asistentes en la ciudad de Guatemala. 

A los (y las) interesados (as) en asistir a alguna de estas actividades pueden ponerse en contacto con él a través de esta revista.  

 

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4. INVITACIÒN A  ECO-FESTIVAL PURA VIDA ATITLÀN”

 

 El movimiento  Ecologico “Pura Vida” en San Marcos La Laguna realizarà un ecofestival que se llevarà a cabo el dia 8 de marzo del presente año, donde se presentarà y se harà  la entrega del manual de construccion de casas “pura vida” (www.puravidaatitlan.org) a cualquier comunidad u organizacion que lo necesite.

 

Tambien pretendemos que haya un intercambio de informacion acerca de experiencias  y proyectos del manejo de desechos solidos, reciclaje y medio ambiente entre todas las organizaciones del lago y otras que se quieran sumar a este evento.

Esperando su colaboracion en el ecofestival con lo  que a ustedes se les ocurra, deseàndoles un 2008 lleno de satisfacciones y metas cumplidas.

Sandra Cañas

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5. II RONDA  DE  NEGOCIACIONES  UE-CENTROAMÈRICA: PROGRAMA DE ACTIVIDADES

 

Informaciòn del Centro para la Paz y la Acciòn para la Transformaciòn de Conflictos - PAZci-

 

EN EL MARCO DE
LA II RONDA DE NEGOCIACIONES
UE  -  CENTROAMERICA:

LA SOCIEDAD CIVIL TOMA
LA PALABRA

 

Parlamento Europeo 27 de febrero de 2008

La semana del 24 al 29 de febrero tendrá lugar en Bruselas
la II ronda de negociaciones para un Acuerdo de Asociación entre América Central y la Unión Europea.  Pasada la I ronda, finales de octubre de 2007, las inquietudes de las organizaciones de la sociedad civil de ambas regiones sobre la complejidad de la negociación y las posibles consecuencias para Centroamérica, lejos de disiparse se …..

Ver el texto ìntegro en el siguiente enlace;

ii-ronda-de-negociaciones-ue-centroamerica.doc

 

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TULUM:

 

Sitio alternohttp://indextulum.blog.com.es

 

Contacto: aicaguat@yahoo.com.mx

 

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